No te dejes intimidar. Aprende a usar el decantador y ten una mejor experiencia con tus vinos.

Lo sé, no siempre es fácil saber cuándo decantar. Hay que tener en cuenta los procesos que desencadena la decantación y seguir algunas pautas. Para empezar, hay dos razones principales para decantar un vino.

  • Separar el vino de algunas partículas sólidas en su interior, originadas durante la elaboración o el proceso de envejecimiento.
  • Aprovechar el efecto del oxígeno para que el vino libere ciertos compuestos.

Ambos factores tienen un efecto en nuestra percepción del vino y, por tanto, en la experiencia que tendremos en cuanto a sabor, textura y aroma.

Decantar para retirar los sedimentos

Aunque hoy en día la mayoría de los vinos llegan al consumidor filtrados y clarificados, un proceso largo de envejecimiento puede hacer que la botella de vino contenga algunas partículas sólidas, que pueden atenuar el sabor y la expresión del vino.

En otras ocasiones, es posible que el enólogo haya decidido voluntariamente embotellar el vino con algunos elementos sólidos, debido a una leve o inexistente filtración y/o clarificación.

En cualquiera de los dos casos, si estás dispuesto a disfrutar de tu vino sin sedimentos, debes prepararlo para la decantación.

Si acabas de coger la botella de tu cava o bodega personal, donde se encontraba en posición horizontal, dale un par de días para que se asiente verticalmente. No lo muevas durante este tiempo y verás cómo los sedimentos se van al fondo de la botella.

Si haces esto, será mucho más fácil decantar el vino una vez que el sedimento llegue al cuello de la botella. Esto es especialmente recomendable para vinos de añadas muy antiguas, que muy probablemente tengan este tipo de partículas dentro.

Los vinos viejos son muy delicados. Si transportas una botella de un vino de una añada antigua, lo recomendable es dejarlo descansar un par de días y servirlo después. Así evitarás que los sólidos puedan alterar el sabor.

Cómo decantar un vino viejo

Prende una luz (mejor si es una vela) y colócala debajo del cuello de botella mientras vas vertiendo muy despacio el vino en tu decantador. Esta luz te servirá para comprobar cuándo llegan los sedimentos del fondo al cuello de la botella. En el momento en que los veas aparecer, para de verter vino en el decantador.

Si has dejado tu botella reposar previamente, te asegurarás de desperdiciar la menor cantidad posible de vino durante la decantación, ya que los sólidos habrán sedimentado mejor.

Decantar para oxigenar el vino

Cuando viertes el vino en un decantador, el aire penetra y hace que el vino «se abra». Esto es especialmente recomendable para vinos que nada más abrirlos desprenden un aroma que recuerda al huevo podrido. Generalmente es síntoma de un compuesto denominado sulfuro de hidrógeno.

Este compuesto se produce durante la fermentación del mosto y supone un atributo negativo para la calidad del vino, que requerirá de una clarificación.

En cualquier caso, a menudo se trata de un leve aroma -conocido como «reducción»- que desaparece cuando el vino se oxigena y se liberan esos compuestos volátiles.

El aroma «reducido» en los vinos a menudo se produce porque los vinos han sido elaborados en condiciones herméticas o llevan embotellados mucho tiempo. 

En esos casos se recomienda la decantación para oxigenar el vino. Igual que cuando estamos ante un tinto bastante tánico. Decantarlo puede ayudar a que exprese mejor su carácter frutal.

La exposición al oxígeno provoca reacciones en el vino, tanto buenas como malas, que tardan horas e incluso días en desarrollarse.

A menudo observamos una disminución en la intensidad del sabor cuando un vino lleva abierto varios días o un «avinagramiento» si el tiempo que el vino ha estado expuesto al oxígeno ha sido demasiado.

Por tanto, no decantes si prevés que no se va a terminar la botella de una vez. No es recomendable dejar un vino en un decantador durante días si buscas una experiencia gratificante con el vino.

¿Debo decantar siempre los vinos viejos?

Contrariamente a la creencia popular, no siempre es necesario decantar los vinos viejos. Decantar o no este tipo de vinos tan sensibles y delicados al movimiento sigue siendo objeto de debate entre los expertos. No obstante, vinos de añadas antiguas y con cuerpo, como Nebbiolo, Rioja o Barbaresco, siempre serán grandes candidatos a la decantación.

Si el sabor inicial es agradable, puede que la decantación no sea necesaria. Lo ideal siempre es probar el vino. Si eliges decantar, usa un decantador de boca estrecha para que el aire tenga menos oportunidades de alterar el vino y «no se rompa».

¿Los vinos viejos responden mejor a la oxigenación?

Sí, pero no necesariamente por su vejez, sino por su elaboración/crianza en condiciones de exposición al oxígeno. En estos casos, los vinos suelen responder bien a la oxigenación una vez abierta la botella, porque vuelven a estar en las condiciones en las que «están acostumbrados».

Un ejemplo de ello son los vinos de Madeira, Oporto o Jerez. Hay expertos que recomiendan decantar/oxigenar el vino de Madeira durante un día por cada década de envejecimiento.

¿Cómo saber cuándo debo decantar mi vino?

El arte de la decantación no es solo verter el vino en el decantador. Se trata de una poderosa herramienta que puede expandir la vida del vino o reducirla. No siempre hay una única respuesta a si una botella debe o no decantarse. En ocasiones debes ir probando el vino y observando tú mismo su evolución para sacar tus propias conclusiones.

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