En la primera categoría de generosos de licor encontramos esos vinos que fueron tan apreciados en el mercado británico hace varias décadas. Los famosos pale cream, medium y cream. 

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Pale Cream

Son vinos ligeros y frescos, de un color que va de amarillo pajizo al dorado pálido. Un vino de sabor dulce y suave, elaborado a partir de un fino o manzanilla. Por tanto, ha tenido crianza biológica, y posteriormente se le ha añadido mosto concentrado rectificado, con un alto contenido en azúcares. Este proceso se denomina cabeceo.

Son ideales para acompañar foies y patés, además de fruta fresca. Bébelo muy frío, entre 7 y 9 grados, e incluso con un cubito de hielo en tu copa. 

Medium

Son vinos que tienen entre 5 y 115 gramos de azúcar por litro. Por tanto, abarcan un amplio espectro. Su color es más ambarino y aunque su entrada en boca es ligeramente seca, luego deja que aparezcan las notas más dulces.

Los mediums que se cabecean hasta los 45 gramos de azúcar por litro se denominan “medium dry” y los que superan los 45 gramos se denominan “medium sweet”.  El vino base a partir del cual se empieza a elaborar el medium habitualmente son amontillados u olorosos, que después se mezclan con mosto o vinos dulces naturales.

Su carácter dulzón los hace ideales para platos especiados típicos de la cocina india o tailandesa. Ideal con un curry de arroz, patés y quiches.

Cream

El cream es un vino que mezcla vinos de crianza oxidativa, habitualmente oloroso, con un vino dulce de Pedro Ximénez. Su color es más castaño o caoba y habitualmente tiene un dulzor muy equilibrado. Es un vino de gran potencia aromática, con estructura y cuerpo. 

Disfrútalo con hielo y una rodaja de naranja. Es un perfecto vino de postre, ideal para acompañar fruta, repostería, helados. También va genial con quesos azules (tipo Gorgonzola, no tan fuerte como un Cabrales) y foie.