La vida lenta nunca tuvo más sentido que ahora. En estos tiempos de confinamiento, mientras el mundo padece una pandemia global, no hago más que volver a cada uno de los lugares transitados durante aquel viaje de verano. Ahora que no podemos salir a la calle y que, a la vez, algunos disfrutamos tanto de estar en casa. Ahora que nos movemos entre los rincones domésticos como pez en el agua. Ahora que cada día el viaje es más interior que nunca.

Concha Hierro

Jura

Estos días, casi sin buscarlo, vienen a mí imágenes de aquel lugar, tan bucólico, tan telúrico. El Jura fue nuestra etapa final de un viaje que empezó en el Piamonte, siguió por Champagne y Borgoña, hasta llegar a Lyon, desde donde viajamos a esta pequeña región francesa, de la que se pueden aprender tantas cosas. Desde su respeto por el paisaje, hasta la importancia que sus habitantes conceden a consumir sus productos locales.

niños bañándose Jura

Hay algo magnético en este recóndito lugar de Francia, fronterizo con Suiza. Sus montañas, su paisaje verde, sus pequeños y tranquilos pueblos. En el Jura la vida transcurre despacio. Todo parece tener un ritmo más lento, más consciente, más natural. Hay más silencio, más quietud, más armonía.

Plaza de Arbois

Aunque sus recónditos vinos tienen una legión de seguidores alrededor del mundo, apenas representan un diminuto porcentaje de la producción total de vino en Francia y su exportación es igualmente minoritaria. No es un lugar de grandes bodegas, ni donde se encuentren ordas de turistas, ni tampoco donde su viñedo tenga una clasificación, como otras regiones vinícolas francesas.

El Jura es un lugar atípico.

El viajeSus vinos son reflejo de ello, a menudo, de pequeños productores y consumidos localmente. Uno de los encantos del vino del Jura es su gran variedad de estilos y de uvas autóctonas. Algunos se crían con velo de flor, como nuestros jereces. Se cree que el rey Felipe el Hermoso, muy aficionado a los vinos de Jerez, fue uno de los responsables de introducir este tipo de vino allí. Hoy, descubrir este parentesco no puede ser más emocionante.

Arbois

El Jura es un lugar que siempre me recuerda la importancia de apoyar a nuestros productores locales, a nuestros artesanos, que trabajan para mantener un patrimonio natural y cultural que es de todos.

Si tras este pequeño aperitivo te apetece viajar al Jura, puedes ver el vídeo que grabé a nuestra vuelta, donde te cuento algunos de nuestros descubrimientos. O si lo prefieres, escríbeme si lo que buscas son recomendaciones de lugares y vinos que no te puedes perder.

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